Por: Alexander Becerra O.

Este es el segundo libro de José Saramgo que comentamos aquí. Cuando hablamos de Caín gozabamos de la presencia del Nobel, hoy ya no (infortunadamente), pero siguen vivas sus letras, o por lo menos eso es lo que queremos, quienes nos hemos entregado a la posibilidad de lo imposible. Las intermitencias de la Muerte es una historia sencilla, como todas las suyas (cierto?), que nos cuenta sobre el día en que la Muerte deja de trabajar, situación que podría parecer a simple vista, un gran acontecimeinto, a juzgar por la alegría que esto suscita (excepto en los enterradores), pero a falta de muerte, bueno es el caos.

Una historia magistral, como parecían ser cada una de las suyas. Se murió el "viejito", como muy amablemente llama a Saramago un bloguero amigo, pero no murieron sus ideas... o ¿sérá una de esas jugarretas que la Muerte suele hacer? No queda más que dar las "Gracias a Don José".