Por Alexander Becerra O.

Aunque no es una novela que deba ubicarse en la estantería erótica de la biblio, debo decir que en ella he encontrado la escena de sexo, que más cerca está del aleluya y el orgasmo intelectual.

Si no es erótica por qué empezar este comentario así.

Porque debemos honrar al Nobel turco, porque no es una caricatura de escritor de quien nos estamos refiriendo, es quizá uno de los maestros de la literatura, al menos en el siglo XX. Me llamo atrevido.

Porque su forma apasionada de describir 'el amor a la turca' no deja lugar a dudas. Es un maestro de las letras del amor y todo lo que decente e indecente represente esa palabreja.

Ya comentamos ‘El museo de la inocencia', de hecho fue el libro con el cual abrimos este espacio, y aunque la historia de Rojo se desarrolla en el siglo XVI, es de nuevo una referencia histórica y una viaje a una cultura nueva a una vida nueva.

Este libro, que para muchos es la consagración plena de Pamuk como escritor, nos lleva al ocaso del Imperio Turco, a revivir los caprichos del sultán que encarga a un grupo de artistas la creación de un libro, con imágenes ‘prohibidas'.

La historia empieza con la muerte de uno de ellos. «Encuentra al hombre que me asesinó y te contaré detalladamente lo que hay en la otra vida.»

Alfaguara se refiere al escritor así: "Pamuk ha conseguido una novela total. A la sabiduría de la mejor narración histórica se une el ritmo trepidante de la novela negra y una seductora historia de amor".

Vaya comentario, aunque de las editoriales haya que dudar.

El 12 de octubre de 2006 Pamuk recibió el Premio Nobel de Literatura como un escritor que, «en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas», dijo la Academia Sueca en su momento.

Cabe señalar que Pamuk es el primer escritor de Turquía que recibe el máximo galardón literario.