Rebeca

 Rebeca, La hija del sepulturero, la hija de Jacob Schwart.

 ALEXANDER BECERRA O.

Un drama ambientado en la Nueva York de mediados del siglo XX, cuando la II Guerra Mundial ha obligado a miles de personas a huir de Europa. Una de esas familias era la de Rebeca, que abandona la Alemania nazi y se instala en los EE. UU.

La llegada de Rebeca al mundo ya empezaba a decir lo que sería su vida: una pena. Fue mal recibida, cuando apenas llegaban a costas norteamericanas. ¿Por qué tenía que nacer? A partir de entonces, su familia empieza la lucha por sobrevivir, viéndose obligada a  permanecer en el cementerio de una pequeña localidad. Jacob Schwart sería el sepulturero, recibiría una retribución del Estado, de eso dependerían, hasta el día en que pudieran soportarlo.

La fuerza de los personajes de este conmovedor drama de Joyce Carol Oates  instala al lector en un ambiente hostil, de miedo y frustración, pero sobre todo de odio, la familia Schwart odia al mundo, la pequeña Rebeca no lo sabe, pero tarde o temprano debería entenderlo, ese era su destino, odiaría también.

La poca unidad que rodea a esta familia se rompe, años después de su llegada a EE. UU., cuando la presión de Jacob llega al límite y protagoniza su más grandiosa obra. Acabar con su vida, no sin antes llevarse por delante a su mujer.

Rebeca, quien para entonces ya había sufrido la separación de sus dos hermanos, queda sola (como siempre lo estuvo), comenzando así una nueva etapa en su vida, no por ello menos trágica.

En adelante ocurren episodios turbulentos en la vida de la pequeña, pero quizá los de mayor trascendencia sean sus relaciones sentimentales, ya en la etapa adolescente.

De la primera de ellas, con Tignor, queda un retoño con quien recorrerá medio país. Huyendo del padre, del esposo cruel, aventurero, despiadado, cínico y bebedor.

Esa fuga podrá cambiar el rumbo de sus vidas. Conmovedora historia, la primera de Oates que tengo el placer de compratir en EL CLUB. Gran escritora, muy recomendada, pero mucha paciencia y buen insomnio.

 ELSTDLE 7 - II - 2011

 

Luego de sumergirse en las hondas aguas de La hija del sepulturero, uno deseará leer sólo libros tan significativos y emocionantes como este, y no perder tiempo con frivolidades seudoliterarias, o exhibiciones de cultura y dominio de idiomas a falta de talento, o simple charlatanismo disfrazado de originalidad y riesgo".

Javier Munguía
http://javiermunguia.blogspot.com