ALEXANDER BECERRA O.

 La tía Julia, el escribidor y Pedro Camacho... vaya triangulo, aunque no amoroso, sí intenso, en cuanto a la estructura de la novela.

La tía Julia y el escribidor (Punto de lectura - 1977) resulta una historia entretenida, particular y muy romántica... Quizá producto de ese romanticismo que atrapaba a Vargas Llosa en los años 70 nace esta historia (de tinte autobiográfico), que relata las aventuras de Varguitas, joven periodista de 18 años, que se enamora de su tía Julia (14 años mayor que él), quien acaba de llegar a Perú, procedente de Bolivia.

La historia se divide en 20 capítulos, la mitad de ellos dedicada estrictamente a la vida de Varguitas, su ilusión de convertirse en escritor, su trabajo como periodista, su amor con Julia, sus amigos, su familia...

La otra mitad son historias descabelladas, que Pedro Camacho - personaje que trabaja en la emisora hermana de Radio Panamericana, segundo hogar de Varguitas- transmite a ‘media' Lima, en formato de radionovela. Pedro, al igual que su novelas, terminará desbocado, loco.

Una simpática historia, en la que al final, los personajes: Julia, Pedro, Varguitas, la prima... sus ocurrencias y desenlaces,  parecerán también, sacados de un guión del escriba Camacho.

 ELSTDLE 17-II.2011

 

"... Esas citas en los cafetines del centro de Lima eran poco pecaminosas, largas conversaciones muy románticas, haciendo empanaditas, mirándonos a los ojos, y, si la topografía del local lo permitía, rozándonos las rodillas. Sólo nos besábamos cuando nadie podía vernos, lo que ocurría rara vez, porque a esas horas los cafés estaban siempre repletos de oficinistas lisurientos"