
ALEXANDER BECERRA O.
Con Infancia Coetzee nos conmovió, ahora con Juventud (la segunda cita autobiográfica, a la que sigue Verano) nos plantea las primeras dudas propias de un chico de 20 años que sale de su país y se enfrenta al monstruo industrial. Son noches enteras en Londres, reflexionando sobre el papel del hombre en una gran ciudad, sobre el trabajo en una gran empresa (IBM), sobre la poesía, la novela, el arte... Esas dudas empiezan a formar al hombre, al JM Coetzee de carne y hueso que no cree en el privilegio del poder. Desde luego que un despertar en Inglaterra representa algo más que reflexión, y es entonces cuando, con la elegancia de sus palabras, el Nobel sudafricano representa un papel ajeno en las artes amatorias, es él, pero se muestra tímido, distante, como si fuera otro. Una excelente novela, si se quiere llamar así.
ELSTDLE 28.X.2011.

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